jueves, 23 de septiembre de 2010

Distribución de la riqueza

Hoy se puede leer en algunos diarios digitales como Finanzas.com que la riqueza de los más adinerados de los Estados Unidos en estos tiempos de ¿crisis? ha aumentado este año un 8%. En cifras significa que, de los 400 con más dinero, 217 han aumentado su capital pasando de 1,27 billones de dólares a 1,37 billones de dólares. Y ojo, no son billones en inglés (1.000.000.000) sino billones en español, es decir, hay que añadirle 3 ceros más: 1.000.000.000.000.
Es cierto que es mucho dinero en movimiento, creando empleo, y que esos empresarios (la mayoría al menos) se lo han ganado generando innovación y haciendo productos mejor que los demás, pero pensando en términos globales: ¿es adecuado que tanta riqueza recaiga sobre un porcentaje tan bajo de la población? ¿es saludable para el mundo que se polaricen tanto las posiciones? Porque para que los ricos sean cada vez más ricos, los pobres deben ser cada vez más pobres; es decir, los bancos emiten una determinada cantidad de moneda, no infinita, que cada vez se va desplazando más a la propiedad de unos pocos. No voy a entrar en un discurso comunista, pero digamos que esto es una facilidad más para que ocurran las grandes crisis. Por ejemplo, si yo tengo una tienda de ropa y me arruino no le importa a nadie, pero si yo soy Amancio Ortega, y es Inditex la que se va a la ruina, se lleva por delante la bolsa de todo el mundo, como mínimo unos cuantos días. Al final es todo como el cuento de la cesta con los huevos, y cada vez hay más huevos en menos cestas.
Y es que el capitalismo agresivo y las políticas neoliberales que cada vez ganan más terreno en todo el mundo nos llevan de cabeza, de vez en cuando, a una crisis como la que ahora vivimos.
Si Lehman Brothers no hubiera aglutinado activos por valor de cientos de miles de millones de dólares, su quiebra no habría repercutido de la manera que lo hizo. Por supuesto que había muchos más factores a tener en cuenta en EEUU, en Reino Unido y en España, especialmente con el ladrillo por bandera, pero siempre es deseable que las cosas no estén tan centralizadas. Esto lo saben especialmente bien informáticos y telecos: una red centralizada en un nodo no es una red fiable, ya que si ese nodo falla, toda la red se colapsa. En cambio, en un sistema distribuido jerárquico o mallado por ejemplo, si un nodo falla, la información puede aún progresar a su destino.
Y ahora me pregunto: ¿mi discurso sería el mismo si yo tuviera 5.000 millones de €? Probablemente sí, porque lo creo realmente, aunque, eso sí, diría que santa Rita Rita... ;)
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