miércoles, 27 de mayo de 2015

La empatía, el comportamiento asertivo, la negociación y el positivismo

Las tres primeras prácticamente no se conocen o no se usan y la cuarta está en busca y captura en los últimos tiempos. Quizá la razón hay que buscarla en las aulas, o más concretamente en los despachos de donde salen las decisiones de lo que va a ocurrir en las aulas en los siguientes 4 años.

Tengo que admitir que el concepto (que no la acción) de asertivo como adjetivo es bastante nuevo para mí aunque últimamente no dejo de encontrármelo (concretamente en un libro de Punset: "Lo que nos pasa por dentro") y he encontrado una definición bastante buena aquí:
"Se trata de una capacidad de comunicación, en la que nuestro pensamiento se manifiesta libremente, sin miedo a que los demás no compartan lo que pensamos (aquí la importancia de los derechos asertivos) y 'respetando' los sentimientos y los derechos de los demás (si no se respeta se emite comunicación agresiva). Pero, el concepto que más define la comunicación asertiva es la 'pérdida de miedo al comunicarte'. 
Tanto la comunicación pasiva como la agresiva, encierran en el fondo el miedo y la inseguridad. (Enrique Muñoz)"

Entre los niños es casi imposible de encontrar, pero claro, intenta buscarlo entre los adultos y verás lo difícil que es. Es más, intenta buscarlo en ti mismo y verás que en muchas ocasiones tampoco lo vas a encontrar. Conseguir un adecuado balance de empatía con los demás, defendiendo tus ideas sin reprimirlas, ser capaz de buscar soluciones a los problemas como consecuencia de un compromiso entre variables y enfocar la vida con un punto de vista positivo. Es un buen ideario para encarar la vida, pero que necesita de entrenamiento y ser consciente de que realmente eso te va a aportar algo. 
Intenta pensar la situación: estás cansado del trabajo, la hipoteca, los compromisos... y se te plantea una discusión en el trabajo, en casa o en una tienda.
  • Primera reacción: a la defensiva. Esto lo hacemos todos, no vale decir que no.
  • Segundo: respiras hondo, lo piensas un poco... ¿realmente tenías razón?
  • Tercero: se pone más complicado aún, ponerse en el lugar del otro.
  • Cuarto: tú tenías razón, así que lo expones intentando que el interlocutor lo comprenda o bien no tenías razón y admites tu error o bien, lo más común es que haya una parte de razón en cada uno, por lo que debería llegar una salida negociada en la cual hay que dar para recibir, claro.
  • Extra: positivismo. Afrontar la vida de forma positiva puede ser realmente complicado y no tiene nada que ver con tener salud, amor y dinero. Es una actitud ante la vida que puede hacer que cada día te levantes con ganas de hacer cosas o que estés deseando que llegue la hora de ver un rato la tele antes de ir a la cama. Hay varios organismos encargados de medir la felicidad, pero en ninguno de ellos parece haber relación clara con el índice de desarrollo de un país, aunque sí con la crisis que estamos viviendo. Lógico, teniendo en cuenta los desahucios, bancarrotas, índices de paro, desmantelamiento de la sanidad, educación... 

Cuando ganas conciencia de que es una buena idea intentar hacer todo esto ya tienes una parte del camino hecho, pero es realmente complicado ponerlo en práctica siempre. Todos tendemos a pensar que admitimos los errores, que no nos ponemos a la defensiva, que somos alegres y comprensivos... pero realmente esto necesita ser trabajado de forma consciente.

lunes, 25 de mayo de 2015

Las apariencias engañan

Vivimos en un mundo de apariencias, por desgracia es así. No nos compramos el móvil de la manzanita porque sea el mejor, sino porque el hecho de llevarlo nos asigna automáticamente un estatus y nos hace sentir que somos unos sibaritas que sabemos apreciar lo que otros no pueden.
Ocurre lo mismo cuando creemos beber un vino de gran calidad sólo porque creemos que es así. Pero lo curioso es que realmente nos sabe mejor, es decir, nuestro cerebro nos indica que efectivamente es mejor y lo saboreamos como mejor.
También ocurre en situaciones más peliagudas, como las sanitarias, y para muestra sólo hay que ver lo bien que funcionan los placebos y la homeopatía (que son LO MISMO). Por cierto, me entretuve en hacer 6 cursos de homeopatía en media tarde y ahora puedo afirmar con más rigor aún que la homeopatía no vale absolutamente para nada. Por supuesto habrá quien diga el conocido: "a mí me funciona" y ante eso no hay más que decir que: "pues adelante campeón", pero es como el que dice que le va bien llevar una pata de conejo en el bolsillo...
Y también en el ámbito sanitario se encuentra la guerra sanidad pública VS privada o seudopública (esta es la conocida gestión privada de un servicio público o más bien: "construyo un hospital con dinero de todos y se lo regalo a mis amigos para que ganen pasta... y si pierde dinero, se le regala más dinero público, ¡claro!")

Últimamente he pasado por unas cuantas clínicas/hospitales/ambulatorios (nada grave, por suerte) y llaman la atención bastantes cosas, puestos a comparar:

  • PRIVADO: todo nuevo y reluciente, mucha luz y sonrisas. Los pacientes-clientes son de clase media-alta; están igual de enfermos que los de la pública y te pueden contagiar igual, pero da la sensación de que producen menos rechazo.
  • PÚBLICO: todo más antiguo, limpio, pero antiguo, trato cordial sin ir más allá. Pacientes de todo tipo: si repartieras mascarillas o trajes "anti-ébola" la gente se los pondría por si acaso.


  • PRIVADO: prueba de alergia sin prueba de soplar, te pinchan en cada muestra con la misma aguja limpiada con un papel. Análisis reducido de sangre. Si tienes que vacunarte, lo pagas aparte (alrededor de los 300€ al año).
  • PÚBLICO: prueba de alergia con prueba de soplar, te pinchan en cada muestra con distinta aguja cada vez. Análisis completo de sangre. Las vacunas están cubiertas.


  • PRIVADO: la camilla tiene una especie de tela desechable sobre ella que NO da la impresión que la cambien cada vez.
  • PÚBLICO: la camilla tiene un rollo de papel que van poniendo sobre ella y que recortan y tiran con cada paciente.


  • PRIVADO: si en el hospital quieres ver la tele pagas 3€ al día. ¿Más de una botella de agua al día...? ¿Eres un camello o qué?
  • PÚBLICO: hace tiempo que no paso por uno, y he visto que en hospitales concertados en Cataluña han metido las butacas reclinables a 5€ al día, pero claro, Catalonia is not Spain y eso debe ser por culpa del estado opresor o de los andaluces, que siempre les hacemos algo a los oprimidos...


  • PRIVADO: pides cita y te la dan para el día siguiente... ah, no, esto era hace años, ya que van cogiendo más parte del pastel ¡empiezan a darte cita para el mes que viene! Hay que decir que si vas con fajo de billetes en vez de la tarjeta del seguro privado sí que te hacen un hueco. La diferencia es que al pasar la tarjeta cobran 6-7€ (al seguro) y si vas "por libre" te sacan de 60€ para arriba (si es especialista de 120€ para arriba).
  • PÚBLICO: te dan cita para el mes que viene en casos no urgentes o a los pocos días si hay disponibilidad. Por ejemplo, me sorprendió ver que me daban cita para el alergólogo en menos de 2 semanas, similar al caso privado (fui a ambos en el transcurso de un mismo mes).


  • PRIVADO: las pruebas se las quedan ellos y sólo te las proporcionan bajo petición expresa. Si las tuvieras que pedir una segunda vez, te las cobrarán aparte.
  • PÚBLICO: las pruebas son tuyas, así que te las dan inmediatamente.


  • PRIVADO: el diagnóstico, en algunos casos, es un copia y pega flagrante no personalizado al paciente (más pacientes-clientes por hora, más pasta pal bolsillo). Pude comprobar además, con cierto estupor, cómo un médico miraba en el móvil si un cierto medicamento era compatible con la lactancia... Igual miraba el Vademecum, pero no daba confianza.
  • PÚBLICO: el diagnóstico está ajustado a cada paciente (¡aquí no eres un cliente!).


  • PRIVADO: eres un CLIENTE. La cosa irá bien mientras seas un bebé y hasta los 40. Después lo iremos subiendo poco a poco hasta que, cuando seas un jubilado con 600€ al mes, te cobraremos 120€ al mes, ¿para qué quieren tanta comida las palomas?
  • PÚBLICO: eres un PACIENTE. Cuando seas bebé no te verán cada mes, pero es que NO hace falta. Cuando te haga falta de verdad, a partir de los 60, te seguirán atendiendo al mismo precio (los impuestos que has pagado toda la vida).



Mi conclusión: el privado no está mal, sobre todo si quieres que te hagan un justificante de mentirijillas un día que no tienes ganas de ir a trabajar. También es muy útil en casos graves que la cita pública tarda y te pueden hacer una prueba "rápida" en el privado, pero que no te lleven a engaño, esa prueba será rápida de verdad si vas con el fajo de billetes. En cuanto la cosa se complique de verdad, se pondrán a comprobar la rentabilidad y puedes acabar de cabeza en el público, lo cual no está mal, pero para eso no hace falta que te "sangren" con el seguro privado. Eso no quita para que haya excelentes profesionales en el sector privado y a los que seguiremos yendo, pero no creo que sean la regla por desgracia.
Hace tiempo leí, no sé donde, que los seguros los hacen la gente con pocos recursos por miedo a perder esos pocos recursos, que los ricos no necesitan esa seguridad, ya que en caso de necesitarlo pueden afrontar los gastos. Eso es una simplificación de la realidad, pero realmente no es muy desacertado. Se puede hacer la cuenta de que te haces un seguro a los 30 y pagas 50€ al mes durante 10 años, luego 75 durante los 10 siguientes y 100 los 10 siguientes (es una cuenta conservadora, realmente será más) y salen: 6.000€+9.000€+12.000€=27.000€ (sin sumar los intereses que podría dar ese dinero correctamente invertido). Pongamos que en esos 30 años te hacen falta 5 pruebas "caras" a 2.000€ cada una. Te costarían 10.000€, por lo que a todas luces es más rentable ahorrar para la eventualidad y, en caso de necesitarlo, usarlo y de ahí salir para la pública, que es donde de verdad te van a atender. De hecho conozco un caso así y el precio de la prueba fue algo menor.
Si te cuesta 20-25€ al mes, bueno, puede no estar mal. Para lo demás, mejor que no te "cojan".


Imagen de http://www.diariovasco.com.

domingo, 24 de mayo de 2015

Carta a Lorena



10 años de novios, 1 año de casados, 4 meses de padres y sumando... Vamos sumando experiencias y, ¿cómo no?, unas son mejores que otras. No podemos decir que nunca nos hayamos enfadado, ni que todo haya sido un mundo perfecto, pero siempre ha habido amor de por medio. Para este día pensé hacer varias cosas, pero ya sabes, el tiempo no es algo que sobre y, al menos para escribir, siempre puedo pillar algún hueco entre clases.

En este tiempo hemos visto hecho algunos viajes muy chulos: empezamos en Roma, ¡por supuesto! Luego Florencia y Venecia. Bournemouth, Bath, Londres, Oxford, Stonehenge... También hemos recorrido Murcia, Valencia, desde Bilbao a Compostela, Cazorla, Badajoz y Portugal de arriba a abajo. Y el mejor de todos: México, de donde nos vinimos con sobrepeso en la barriga (los 2, aunque lo tuyo tenía más justificación).

Pero el viaje realmente empezó mucho antes y aún estamos en él: el viaje de nuestra vida en común, que no empezó en este piso de Málaga, sino los días en los que aún charlábamos como amigos que se encontraban entre clases y luego como enamorados que buscaban algún lugar lejos de ellas.

Mucho nos queda por vivir para darle un hogar a Héctor y al que pueda venir después, pero espero que siempre sigamos buscando algún espacio donde escabullirnos de entre la gente ;)


viernes, 22 de mayo de 2015

Carta a Héctor



Pues casi un año ya desde que tu madre y yo nos casamos. Cómo pasa el tiempo. Hace un año estaba trabajando a diez minutos de casa y haciendo alguna cosa más por las tardes, soltero y con relativamente pocas preocupaciones. Ahora trabajo a 130 kilómetros de casa, tengo la cabeza loca y dolores por todo el cuerpo. Pero no me voy a quejar, la vida tiene etapas y cada una tiene elementos que aprovechar y disfrutar de una forma diferente.
Héctor, no sé si algún día leerás este blog; si todo va según lo previsto, deberías ser capaz de leerlo antes de los cuatro años, pero no te sientas presionado si es después ;)
Cuando escribo estas líneas desde el ordenador del instituto faltan tres días para que cumplas los cuatro meses de forma matemática, aunque claro, te adelantaste un mes para nacer. Estos meses han sido complicados, imagino que como les sucederá a todos los padres, primerizos o no. Noches durmiendo poco, especialmente tu madre, mover el carro allá donde te llevamos, bañarte, vestirte, cambiarte los pañales, llegar a casa después del trabajo y tener que mecerte para que te duermas o hacerte un biberón mientras tu madre te mece para que no te mosquees... ¡No veas lo difícil que es dormirte a no ser que sea en brazos!
Dentro de poco tu madre se incorpora al trabajo y te va a echar mucho de menos, pero bueno, quedarán las tardes. Durante todo el verano me tocará a mí lidiar contigo y me parece que tu madre no se fía de mí, pero ya verás que nos lo pasaremos bien. 
¡Y en septiembre a la guardería! Hemos escogido una muy chula, nos daban ganas de quedarnos a nosotros. Para entonces tendrás siete meses y pico y serás de los más grandullones de tu promoción, es lo que tiene nacer en enero.
Este domingo, 24 de mayo es el primer aniversario de la boda y, aparte de ir a votar en las elecciones, aún no tenemos un plan claro, pero que sepas que estás invitado a lo que sea. Teniendo en cuenta que ya volviste con nosotros de la luna de miel en México, ya estarás acostumbrado a celebraciones y si no, ve acostumbrándote porque tu madre es muy fiestera...

domingo, 8 de febrero de 2015

Apostatar es fácil...

Si sabes cómo y tienes 15€. Y más abajo te explicaré cómo.

Partamos del respeto absoluto que debe existir entre creyentes y ateos, pero yo nunca he sido católico. Ni siquiera cuando me bautizaron, ni cuando hice la comunión, ni cuando apadriné a mi primo. Mis primeros recuerdos sobre religión datan de las clases del colegio (¿cuándo echaremos la religión de las aulas…?) en las que me contaban una serie de cosas que no me cuadraban nada: que si Adán y Eva, los reyes magos, una paloma inseminadora… No es una historia fácil de tragar desde luego. Así que, conforme fui adquiriendo más capacidad para razonar, mi camino se separó inexorablemente del camino religioso. Empecé a pedir clases de Ética en lugar de Religión y a cuestionar por qué las legítimas preguntas que hacía eran tabú. No se podían hacer porque siempre ofendían a alguien. Así que decidí que eso no era sano y tenía que darle fin. El agnosticismo está bien, pero para mí es como quedarse a medias, no atreverse a decir lo que se piensa por alguna razón, la mayoría de las veces por presión familiar o popular.
Soy ateo, a pesar de que un día, antes de que tuviera poder de decisión me mojaran la cabeza y 9 años después me hicieran comer una galleta vestido de marinero. Así que necesitaba un documento que restituyera el equilibrio y que evitase que la Iglesia se aprovechara del hecho de contar conmigo como “cliente” a efectos estadísticos. Ese día ha llegado 35 años después. Y ¿por qué hoy? Pues por todo lo anterior más el hecho de que, si no quiero que mi hijo sea bautizado, la coherencia me tiene que llevar a “desbautizarme” J

Dicho todo esto, expondré aquí los pasos que te llevarán a “liberarte”:
  1. Conseguir la partida de bautismo. Esto, según los casos puede ser más o menos difícil. Conozco un caso en el que el párroco no quiere darla, no sé si esto es legal siquiera, pero puede ocurrir. En mi caso, mandé a mi padre a decirle al cura que me iba a casar por la iglesia (que me apunten otro pecado). 10€ más tarde la teníamos en la saca. Le dijo que era válida por 6 meses, lo cual no tiene mucha lógica en un documento que no tiene fecha de emisión…
  2. Fotocopia de DNI y de la partida de bautismo. No hay que compulsar nada, y no te deshagas del original por si acaso.
  3. Rellena un documento como el que pego más abajo con tus datos.
  4. Envíalo todo por correo postal certificado a la diócesis que te corresponda (con acuse de recibo para estar más seguros) dirigido al obispo y marcando en el exterior del sobre: “Referencia: apostasía” (a mí se me olvidó esto y creo que por culpa de eso se ralentizó un poco más el proceso). Te saldrá por 4-5 €.

El resultado, a mí en concreto, me llegó en unos 45 días porque el proceso es el siguiente: el obispado da la orden a la parroquia para hacer la anotación de abandono de fe en la partida bautismal, y una vez que eso está confirmado, el obispado emite la carta al interesado confirmando la apostasía.

Tengo que señalar por último que, al menos en Málaga, todos fueron muy amables y no tuve ninguna pega en todo este proceso. Es más, me dijeron que normalmente lo hacen del tirón en persona si la gente va directamente allí (de esto me enteré porque, al tardar tanto, fui allí a preguntar y ya me la habían enviado).

Eso es todo, ya no tienes la excusa de que no sabes cómo se hace ;)

PD: esto ha sido en parte recopilación de páginas de ateísmo como apostatar y alguna otra, en parte personalización mía.
PD2: una curiosidad que he visto hoy, el colmo de un ateo: hacerse rico vendiendo la biblia.


DECLARACIÓN DE APOSTASÍA




En _______, a __ de ________ de 20__.


Al Excmo. y Rvdmo. Sr. D. _____________, obispo titular de la diócesis de _____. Yo, XXXXXXXXXXXXX, con NIF nº _________, mayor de edad y residente a efectos de notificaciones en __________________________________, que según le consta fue bautizado el día __ de _________ de ____ en la parroquia de _________, situada en la población de ______, actuando en nombre e interés propio, y hallándose en pleno uso de su libre y espontánea voluntad,


MANIFIESTA:

Primero

— Que, no habiendo encontrado en el Derecho Canónico procedimiento alguno establecido para la tramitación del presente escrito, lo dirijo al Obispo diocesano por las consideraciones siguientes:

a) Que el cánon 393 del Código de Derecho Canónico dispone que “El Obispo diocesano representa a la diócesis en todos los negocios jurídicos de la misma”.

b) Que el cánon 383.1 del mismo Código establece que “Al ejercer su función pastoral, el Obispo diocesano debe mostrarse solícito con todos los fieles que se le confían (...), así como a quienes se hayan apartado de la práctica de la religión”.

Segundo

— Que en su día fui bautizado en la fe católica como consecuencia de una decisión tomada por otras personas, sin intervención de mi propia voluntad, debido a que en aquel momento, a causa de mi edad, yo no disponía de autonomía ni conciencia suficientes para emitir un juicio sobre mis convicciones personales.

— Que tras haber meditado durante el tiempo suficiente sobre el significado de mi pertenencia a la fe Católica no hallo ningún pretexto para continuar formando parte de la Iglesia Católica, entrando mis convicciones en plena contradicción con la adscripción a esta institución.

— Que la fidelidad a la propia conciencia es un derecho inalienable reconocido por el artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, así como por el artículo 16.1 de la Constitución Española.

— Que, en consecuencia, rechazando totalmente la fe cristiana, me considero incurso en apostasía, tal y como viene definida por el cánon 751 del Código de Derecho Canónico, por lo que


SOLICITO:

Me sea reconocida por la Iglesia Católica la condición de apóstata, dejando de contarme entre sus fieles y de considerarme católico a todos los efectos —incluso estadísticos—, e incluyendo la correspondiente anotación de apostasía en el Libro de Bautismos, el Archivo Histórico Diocesano y en cualesquiera otros registros eclesiásticos existentes. Asimismo, que me sea comunicada por escrito la resolución tomada con respecto a la presente petición.

En la confianza de que su honesto y recto proceder no permitirá que mi persona siga apareciendo en los mencionados registros como fiel de la Iglesia Católica, en contra de mi conciencia,

Atentamente (firma),

jueves, 22 de enero de 2015

Paternidad

Esta será una entrada muy personal, pero la ocasión lo merece. El día 22 de enero de 2015 a las 9:25 nació mi primer hijo: Héctor, adelantándose a su  fecha prevista de parto. Bienvenido Héctor, no sé si algún día leerás esto si sigo manteniendo el blog jejeje.

Hoy apenas atisbo en la lejanía lo que significa ser padre, y por suerte mis circunstancias son relativamente cómodas; sin embargo vienen a mi cabeza aquellas que tuvieron que padecer mis padres. Con una seguridad social en bragas, teniendo que gastar un dinero que no tenían en médicos y hospitales de pago, privándose de lo que hoy consideramos básico para conseguir que su prole saliera adelante igualando sus (nuestras) oportunidades a las de los hijos de la gente de mejor cuna. Nunca podré agradecer lo bastante el que me posibilitaran estudiar una carrera, e incluso irme al extranjero a mejorar mis capacidades, pero sobre todo me acuerdo y me acordaré siempre de los momentos más especiales para mí. No son el día que me compraran una Play o el día que me llevaran a una piscina de bolas. Mis recuerdos más especiales son un día cualquiera con mi madre secándome el pelo contra su delantal o las noches echado sobre mi padre mientras veíamos la tele (nos amontonábamos ahí mi hermana y yo al mismo tiempo), una tarde de verano viendo la tele, un domingo en la playa con un bocadillo de salami y una lata de Coca-Cola…
Pienso en lo que me queda por delante en las próximas dos décadas (al menos) y da vértigo. El dinero sólo es una de las cosas por proveer: salud, educación (esta creo que será la más fácil dada mi profesión), sicología y muchas más disciplinas en las que tendré que hacerme experto, aparte de, por supuesto, manejo de conflictos y negociación.

Espero hacerlo bien en esta nueva era que se abre y tengo la seguridad de que no lo haré mejor que lo hicieron mis padres conmigo, pero me conformaré con acercarme un poco J

viernes, 29 de agosto de 2014

Los atascos, la teoría de colas y la teoría de juegos


¿Cómo se pueden juntar estas 3 cosas el día que pasa la Vuelta Ciclista por las carreteras de tu ciudad? Pues con mucho aburrimiento al volante y un poco de matemáticas... Vaaale, para la parte de la teoría de juegos también cuenta haber visto "Una mente maravillosa" :D
Cuando te encuentras un atasco en una carretera de doble sentido no hay mucho que hacer, echar el freno de mano, paciencia, y a veces hasta parar el motor y salir a echar una meada al arbusto de al lado. Pero si el atascazo es en la autovía se pueden hacer más cosas: pensar en soluciones frikis que te permitan salir del atasco un par de minutos antes, o con suerte y conocimiento de la carretera, hasta media hora antes (la cuestión es si es o no recomendable).
Un atasco en la autovía, digamos que de 3 carriles puede modelarse de forma simple como un problema de una red de colas FIFO con capacidad limitada en la que los clientes se van cambiando de cola: un escenario feo.
Puedes encontrarte en un atasco total: todos los carriles parados y no sabes la causa. La probabilidad dice que habrá habido algún accidente que pueda haber cortado al menos un par de carriles y seguramente será el carril izquierdo el afectado (no piensas en la puñetera vuelta ciclista). Entonces, si estás lejos del accidente, el carril más rápido será el derecho por la gente que desespera y se sale de la autovía, y si estás cerca, el más rápido será el que está cortado. Obvio, la gente va cambiándose al carril que no está bloqueado, dejando vía libre en el bloqueado, pero es que cuando llegues al final, te tendrán que dejar pasar en algún momento, ¿no?
Puede haber tráfico muy denso y un movimiento en acordeón de los carriles: todo el mundo se va cambiando y esto provoca esos frenazos y acelerones. El dilema del prisionero (teoría de juegos) nos dice que si todos mantuvieran su carril y una velocidad constante, todos saldríamos más rápido del atasco, pero a su vez nos dice, que si detectamos un hueco, nos cambiamos y vamos haciendo eso sólo nosotros, saldremos mucho antes. El problema, es que todos pensamos lo mismo, y eso provoca la peor situación para el prisionero y la mejor para el carcelero: una larga condena de atasco. 
De aquí, ayer saqué una regla empírica sometida a revisión: si se circula a una velocidad menor de 60-70 km/h el carril más rápido es el derecho, y en caso contrario el izquierdo. El carril central suele ser el peor, porque es el de transición, claro.
En cualquiera de esos dos casos, haciendo la mejor elección en cada momento, podríamos ganar un par de minutos en el mejor de los casos (algo más con lo del carril izquierdo bloqueado), así que no hay que volverse loco, no vas a llegar a casa mucho antes.
Pero hay un caso en el que sí se puede tener bastante ganancia de tiempo (el caso más desleal e inseguro de realizar): una salida de la autovía atascada. Si te saltas la cola y te intentas incorporar al final estás aplicando el dilema del prisionero delatando a todos los demás prisioneros, ganando tú mucho tiempo a costa de ralentizar la cola para el resto. Por supuesto, esto no es nada recomendable en el 99% de los casos, ya que aparte de que te van a echar 50 maldiciones, podrías ocasionar una situación de peligro en la vía si no puedes incorporarte a la salida y te quedas bloqueando un carril que se suponía liberado por el que viene detrás.

Así que moraleja: la vida no es fácil y buscar los atajos siempre se hace a costa de algo, en este caso de seguridad vial. Por eso ¡a pensarlo 2 veces antes de ir dando tumbos por los carriles para llegar 2 minutos antes!