viernes, 26 de octubre de 2012

Historia de una reclamación telefónica



Es la misma historia que nos ha pasado a todos alguna vez, y si no te ha pasado, te pasará. Antes o después te verás enredado en una discusión con un comercial de un call center que no tiene ni la más remota idea de lo que está vendiendo, ni de cómo solucionar el problema que le expones. Esta es la historia:
Corría el año 2011 y me hallaba yo en lejanas tierras al oeste de la ciudad que me vio nacer por lo cual, y para mantener el contacto con mis seres queridos a un precio razonable, decidí hacerme con un módem USB sobre red 3G de una de las pocas compañías que eran capaces de darme servicio en esa zona. ¡Ah!, esos fantásticos operadores tradicionales donde te reciben con una alfombra roja cuando entras por la tienda y que cuando tienes un problema te ponen a hablar con una máquina y, en el mejor de los casos, con un ciudadano de un país de cuya existencia no conocíamos en Europa hasta comienzos del siglo XVI y cuya única misión es entretenerte un rato para ver si se te quitan las ganas de reclamar y finalmente acabar ofreciéndote algún otro producto... Todo esto, por supuesto, dicho con todo el respeto para esos ciudadanos, que tienen todo el derecho del mundo a trabajar. Lo único que echo de menos es la posibilidad de plantear quejas en la misma tienda en la que me vendieron el servicio, que desde luego que no se encontraba a 10.000km.
Pues pasó el tiempo y volví a casa, y ya no necesitaba ese módem USB para el portátil, así que, iluso de mí, decidí darme de baja. 

  • El 2 de Julio, 16 días antes de comenzar el nuevo periodo de facturación pido la baja, de la cual tengo el código y me aseguran que me darán de baja. Por supuesto no es así y un mes después me llega la factura de un periodo en el que, supuestamente, estaba de baja. 
  • Vuelvo a llamar el 30 de Agosto, me apunto un código de reclamación que también me envían al móvil y me graban otra baja. 
  • Esa parece que sí funcionó, pero como la vida no es bella, resulta que un mes después (el 3 de Octubre) me llega otra factura de 15 días, porque como la baja que me han hecho efectiva es la segunda, tengo un periodo de 15 días que me quieren clavar. Vuelvo a llamar, les digo que he devuelto el recibo y me dicen que no hay problema.
  • El 10 de Octubre vuelvo a llamar porque me vuelven a cargar el recibo. Les comento que lo devolveré y me dan otro código de la reclamación asociada a la anterior y lo mismo, que no hay problema.
  • El 25 de Octubre me llega una carta (emitida el 22 de Octubre) diciéndome que me van a devolver ese medio recibo. ¿¡Bien!? no, porque yo ya lo he devuelto, así que tendré que pagarlo en el banco para quedar en paz... ¡ja!
  • El 26 de Octubre me llega otra carta (emitida el 23 de Octubre) diciéndome que como les ha llegado el medio recibo devuelto, que me van a suspender el servicio (qué cachondos son) y que si no pago se reservan el derecho de comunicar esta circunstancia a las entidades dedicadas a la prestación de servicios de información sobre incumplimiento de obligaciones dinerarias (vamos, la famosa lista de morosos). 

Cojonudo, casi 4 meses, más de 100 días después de pedir amablemente la baja del servicio y de 5 llamadas de más de 30 minutos cada una, después de tener que escuchar cómo después de quejarme y pedir reclamaciones me ofrecían una puñetera ADSL para que me pudieran seguir dando ese "fantástico servicio"... resulta que el malo soy yo. Y no sólo eso, más me vale ir al banco y pagar mientras lo resuelvo porque es que encima llevo las de perder. 
Lo mejor de todo es que todas esas reclamaciones las he hecho amablemente y sin mandar al carajo al operador que me atendía a pesar de que motivos no me han faltado, qué infinita paciencia tengo, madre mía. ¿Y queréis que contrate más servicios con vosotros, sanguijuelas infames? Dejadme pensarlo... Creo que no.

Imagen de elsindical.com.
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